Aves en Gijón

Birdwatching in Gijón (N Spain)

domingo, 22 de noviembre de 2020

Bisbitas. Un género complicado.

    La observación e identificación de aves es una actividad que, para quienes nos gusta la vida salvaje, proporciona muchas satisfacciones. Salir al campo a bichear, observar la fauna salvaje, fotografiar a los animales que se mantienen al descubierto el tiempo suficiente para poder tomar unas imágenes decentes. Identificar lo que estamos viendo y/o fotografiando... Muy gratificante poder desarrollar nuestra afición. Pero algunas veces las cosas se complican. Algunas aves son difíciles de observar. Las causas de esa dificultad son varias. Su carácter inquieto, el lugar por donde andan... Y además de esto, hay algún género de aves que, por ser muy parecidos todos sus miembros, presentan dificultades extras a la hora de identificar correctamente a las distintas especies que lo componen. Esto último que os contamos pasa con los (o las) bisbitas "Anthus sp." Las bisbitas son unos pájaros de pequeño tamaño, que tienen entre 14 y 18 cms. de longitud y unos 24-27 cms. de envergadura, por lo general. El bisbita de Richard Anthus richardi es algo mayor, con una longitud de unos 19-20 cms. y unos 29-33 cms. de envergadura. En Asturias podemos ver, principalmente, las siguientes especies: Bisbita campestre Anthus campestris, bisbita costero Anthus petrosus, bisbita alpino Anthus spinoletta, bisbita pratense Anthus pratensis y bisbita arbóreo Anthus trivialis. Casi todos los inviernos (en muy pequeño número) podemos observar en algunos puntos del litoral a los bisbitas de Richard Anthus richardi. Un migrador que viene desde sitios tan alejados como Mongolia o Siberia. Especies aún más escasas (alguna cita se ha dado en Asturias) son ya muy raras y complicadísimas de ver. En esta entrada del blog vamos a centrarnos en tres especies que se pueden ver, con mayor o menor facilidad, en el concejo de Gijón. Esas especies son el bisbita costero, el bisbita pratense y el bisbita arbóreo. También se observan, en muy escaso número durante los pasos migratorios, los bisbitas de Richard y campestres. La bisbita campestre anida principalmente en zonas de media y alta montaña, con algunas puntuales citas de cría en las zonas costeras. El bisbita de Richard es invernante regular, pero escaso, en algunos puntos de la costa. En donde también se le ve en paso. Nosotros tenemos un dato de un migrante postnupcial visto, hace algunos años, en el Parque del Cabo San Lorenzo. Datos extraídos del Anuario Ornitológico Asturiano. Y publicados por la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies en su revista "El Draque". Volviendo a las tres especies de bisbitas que pueden verse con relativa facilidad en Gijón hay que decir que, aunque algunas especies son muy parecidas en su aspecto, una forma de poder diferenciarlas es por la época del año en la que las vemos. La bisbita arbórea Anthus trivialis es una especie que llega en primavera a nuestras latitudes para criar. Y se marcha a principios de otoño al continente africano para pasar el invierno. Aunque es un nidificante abundante por toda Asturias, en Gijón solamente la hemos observado en los pasos. Y en pequeños números. No más de dos o tres ejemplares. Actualmente parece que la especie está en disminución en nuestra región. Se distingue de su pariente, el bisbita pratense, principalmente por tener las franjas de pecho y flancos de diferente tamaño. Las de los flancos son más finas que las del pecho. Lo que, visto a distancia, da un efecto como de que solamente tiene marcas en el pecho. Carece, también, de tinte ocráceo oliva en los flancos. Y el color de pecho y vientre (quitando las marcas oscuras) es más claro que en el bisbita pratense. Que sí tiene un tinte ocre en sus flancos. Esta pareja de bisbitas arbóreos fue vista en el entorno del Parque del Cabo San Lorenzo. Las fotos son recortes de las originales.


Bisbita arbóreo Anthus trivialis 


   El bisbita más común en Asturias (y por ende en Gijón) es el bisbita pratense Anthus pratensis. Antiguamente llamado bisbita común. Anida en el norte y este de Europa y Asia, desde el sureste de Groenlandia,  Islandia y hasta el noreste de Asia. Y pasa el invierno en el sur de Europa, norte del continente africano y zonas del Próximo Oriente. En Asturias se conoce algún caso puntual de reproducción. Pero es algo casi anecdótico, pues es principalmente invernante. Cuando llega en migración lo hace en grandes cantidades, formando bandos de hasta varios cientos de ejemplares. El año pasado pudimos ver un bando de unas setenta aves en la Campa Torres. Y hace años, en un conteo de pocas horas desde el mirador del cabo San Lorenzo, vimos llegar desde la mar unos doscientos. El bisbita pratense, aparte de aparecer en una época del año diferente de la que lo hace el bisbita arbóreo, se distingue de su "primo" por tener un pico más delgado y fino, una más corta y menos definida lista superciliar, flancos con un tinte ocre oliváceo, la uña del dedo posterior más larga y marcas de similar tamaño en pecho y flancos.


Bisbita pratense Anthus pratensis 






   Por último os mostramos unas imágenes de la tercera especie de bisbita que podemos ver, con relativa facilidad, en el concejo de Gijón. El bisbita costero Anthus petrosus. Antiguamente era una subespecie del bisbita ribereño Anthus spinoletta, llamada bisbita ribereño costero A. s. petrosus. Actualmente se ha separado en dos especies. Bisbita alpino Anthus spinoletta y bisbita costero Anthus petrosus. Es una especie a la que pocos observadores prestamos la debida atención. Su pequeño tamaño, escasez y comportamiento esquivo, hacen que no sea una especie atractiva para el observador. Se distingue bastante bien de las dos bisbitas anteriores. El color  general pardo gris ceniza de cabeza, dorso y alas, el patente anillo ocular blanco, las marcas oscuras de pecho y flancos, que tienen un leve tinte grisáceo,  las patas y pico oscuros, son rasgos que los diferencian de casi todos los demás bisbitas. En Gijón es de presencia escasa, pero bastante regular, en las escolleras de las playas de Poniente y El Arbeyal. Aunque también se observan aves solitarias en el embalse de San Andrés de los Tacones. Datos del Anuario Ornitológico de Asturias publicados por la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies en su revista "El Draque". Hablando por nosotros, las únicas observaciones que tenemos de la especie están hechas en la escollera que, en la playa de Poniente, va desde el Acuario y hasta la baliza que culmina el espigón oeste de la playa. Y en la escollera que va desde el principio de la playa de El Arbeyal y hasta Marina Yates. Siempre individuos aislados. Y siempre un visto y no visto. Suelen estar metidos entre las piedras, en constante búsqueda de insectos. Las imágenes que os compartimos están hechas por María del Carmen Del Llano Fernández y Alfonso Jorge Caso De Los Cobos Martínez. A quienes damos las gracias por el detalle de habernos dejado compartirlas. Muchas gracias a ambos.

Bisbita costero Anthus petrosus.
Foto: Autores © María del Carmen Del Llano Fernández
y Alfonso Jorge Caso De Los Cobos Martínez.

Bisbita costero Anthus petrosus.
Foto: Autores © María del Carmen Del Llano Fernández
y Alfonso Jorge Caso De Los Cobos Martínez.


   Esto ha sido todo por hoy. Hasta una próxima ocasión.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Rarezas (2ª Parte). No soy raro. Aunque lo fui.

   La consideración como rareza de una especie de ave es algo cambiante. Aves que hace unos años eran clasificadas como una rareza, no lo son actualmente. El que una especie deje de considerarse como rareza en un país o región, es debido al aumento de las observaciones en ese territorio. El Comité de Rarezas de SEO/BirdLife, si recordáis la entrada anterior, es el que decide qué criterios se han de seguir en España para considerar como rareza a una especie. Las citas que se envían por parte de los observadores para ser homologadas como rareza, son publicadas posteriormente en un informe. Que pasará en breve a tener una periodicidad mensual. Y en lo referente a Asturias, quien decide qué especies de aves son consideradas como rarezas en nuestra región, es el Comité de Rarezas de la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies (C.O.A.). Muchas de las rarezas de la lista asturiana fueron, en el pasado, rarezas a nivel nacional. Ha sucedido, por ejemplo, con la gaviota de Delaware Larus delawarensis. Hace décadas eran muy escasas las citas de esa especie en nuestro país. Pero el aumento de observaciones que han sido comunicadas en estos últimos años, ha hecho que saliera de dicha categoría en la Península. Y que se mantenga como rareza en las Islas Baleares, territorios del norte de África e Islas Canarias. Unas fotos y vídeos de algunas de las gaviotas de Delaware vistas estos últimos años.







Gaviota de Delaware Larus delawarensis

   Exactamente lo mismo ha pasado con la gaviota groenlandesa Larus glaucoides. Aunque de esta última especie todavía se considera como rareza a nivel nacional a la subespecie canadiense, Larus glaucoides kumlieni. Hace un par de inviernos hubo una buena invernada de la especie en Asturias. De esa época son la mayoría de las fotos y vídeos. Alguno de los ejemplares se parece algo a dicha subespecie L. g. kumlieni, pues tiene las primarias oscuras. Pero todos son L. g. glaucoides.




Gaviota groenlandesa Larus glaucoides 





   

 Otro que tampoco es actualmente una rareza es el porrón acollarado Aythya collaris. Es un pato neártico, procedente de Norteamérica, y que se ve algunos inviernos por Asturias. Estas imágenes, de una bonita hembra, son del Parque de Isabel la Católica.

Porrón acollarado Aythya collaris

   

   Otra especie que antaño era una rareza y que, hogaño, ha dejado de serlo por el aumento de las observaciones, es el gavión hiperbóreo Larus hyperboreus. La mayoría de los individuos que se ven en nuestra región son aves no adultas. Como este primer invierno, prácticamente un juvenil, visto en la desembocadura del Piles. Luego pasó una buena temporada entre ese lugar y el Parque de Isabel la Católica.

Gavión hiperbóreo Larus hyperboreus


   Los hiperbóreos de segundo invierno tienen el plumaje de un color bastante más claro, predominantemente blanquecino marfil. Y su rasgo distintivo en relación con las aves más jóvenes es el color del iris. Oscuro en aves de primer invierno. Claro en aves de edad superior. Lo podéis ver bien en esta foto de uno que se vio en el puerto de El Musel.

Gavión hiperbóreo Larus hyperboreus. Ave de 2º invierno.

   Este otro ejemplar, también de segundo invierno, fue visto hace unos pocos años. Y también en el puerto de El Musel. Fijaos en la primera foto. Es tan grande como el cormorán grande Phalacrocorax carbo que está a su lado. Era un bicho grandote, este bonito gavión hiperbóreo. Probablemente un macho. En la segunda foto se le ve al lado de una gaviota patiamarilla Larus michahellis.







   
   Otra especie de ave, un paseriforme en este caso, que ya no es considerada rareza a nivel nacional es el mosquitero bilistado Phylloscopus inornatus. Es un pajarín que tiene su principal área de reproducción en Siberia, llegando por el sur a Mongolia y el norte de China. E inverna en el sureste de Asia. Aunque algunos se dejan ver por aquí. Este otoño, además, está de rabiosa actualidad en nuestro país, pues ha habido una buena irrupción de ellos. Los ornitólogos llaman "influx" a este fenómeno. Estas fotos son de un ejemplar que se vio en Perlora hace años. Estaba en un enorme tilo y en compañía de unos cuantos mosquiteros comunes. No fue fácil dar con él. Las fotos no son nuestras. Aunque no recordamos quien las hizo. Disculpas.


Mosquitero bilistado Phylloscopus inornatus 

   Para acabar, vamos con unas aves que son grandes viajeras y, por ello vienen de tierras muy lejanas. Nos referimos a las limícolas. En el caso del correlimos canelo Calidris subruficollis, es una especie que procede de latitudes árticas. Anida en el noreste de Siberia, Alaska y Canadá hasta la Bahía de Hudson. Este vídeo corresponde a dos ejemplares vistos en la rasa del cabo Peñas en Gozón. También tiene bastantes años. Está hecho con "digiscoping" con adaptador.   

Correlimos canelo Calidris subruficollis


   Y la última especie que os mostramos hoy es otro limícola que se reproduce en altas latitudes de buena parte de Asia y Norteamérica, al menos entre la Península de Yamal en Siberia y hasta la Bahía de Hudson en Canadá. Es el correlimos pectoral Calidris melanotos. Hace años no era infrecuente verlo en invierno en la Ría de Villaviciosa. De allí es la foto.

Correlimos pectoral Calidris melanotos 


   Esperamos que os hayan resultado interesantes estas dos entradas sobre aves raras y escasas que hemos tenido la suerte de ver en Asturias. Hasta una próxima ocasión.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Rarezas (1ª Parte). Qué raro eres.

   Rarezas. Son el objeto de deseo de muchos de nosotros, los observadores de aves. Aunque no las vayamos a buscar, siempre es un motivo de alegría encontrar un ave de una especie considerada una rareza. Pero... ¿Qué es una rareza? ¿Qué criterios se siguen para considerar rareza a una especie?  ¿Quiénes deciden que lo que ha visto el observador es una rareza? ¿Qué proceso sigue el avistamiento del observador, desde que es vista el ave y hasta que se homologa esa cita como rareza? El concepto de "rareza" en lo referente a aves depende del ámbito geográfico. Lo que en una región de España se considera una rareza, puede no serlo en el resto del país. En lo que se refiere a nuestro territorio, la determinación como rareza de una determinada especie de ave le corresponde al Comité de Rarezas de SEO/BirdLife. En su "Lista de Aves de España 2019", que está disponible en su página web, podéis comprobar qué criterios siguen para determinar si una especie de ave es rareza. En la página 10 y siguientes:

https://www.seo.org/wp-content/uploads/2019/05/ListaAvesdeEspa%C3%B1a2019.pdf

    Pero una vez que hemos visto e identificado un ave y sabemos, viendo la lista de aves de SEO/BirdLife, que está considerada como rareza... ¿Qué debemos hacer? Lo primero de todo, sacar fotos, de la mejor calidad posible, para poder apoyar ese avistamiento. Si no disponemos de cámara de fotos, lo que debemos hacer en el momento inmediatamente posterior a la observación, es una descripción lo más detallada posible. Y apoyarla con dibujos que, mejor aún, deberían ser un desarrollo de apuntes tomados en el campo en el momento de la observación. Una vez que tengamos el material gráfico o la descripción con los dibujos, hay que rellenar una ficha u hoja de registro de información. Que está disponible en la web de SEO/BirdLife. Se puede hacer desde el ordenador o dispositivo móvil. O se puede imprimir y rellenar a mano:

https://www.seo.org/wp-content/uploads/2016/03/Ficha_Rarezas_CRSEO.pdf

   Y cuando la información ha sido enviada al Comité de Rarezas de SEO/BirdLife, solamente nos quedará esperar. Si los integrantes de dicho comité consideran que lo que hemos visto es, o no una rareza, nos enviarán una comunicación. Y en el caso de aceptarla como rareza, la observación se publicará en el informe que ese comité elabora para que todos tengamos conocimiento de las aves raras que se han visto en España durante ese año. Lo hacen en la revista "Ardeola", que está disponible en línea. El informe ha empezado a publicarse con una periodicidad bimestral.

https://www.reservoirbirds.com/Articles/RBAR_000025.pdf?fbclid=IwAR0dbFzUthJ8ZGE_pIhxnTOx3-qWQP_K59Y0Nl1cjMwwNcfV5nPDAjNkhLc

    En lo que respecta a Asturias, el organismo que decide qué es una rareza es el Comité de Rarezas de la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies (C.O.A.):

http://www.coa.org.es/index.php/rarezasmenu

    Y esta es la lista de rarezas de aves de Asturias:

http://www.coa.org.es/index.php/rarezasmenu/17-listararezas 

   Si le echáis un vistazo a la lista asturiana, veréis que muchas de sus especies fueron consideradas en el pasado rarezas a nivel nacional. La C.O.A. (Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies) hasta editó un libro sobre el particular. Libro titulado "Aves raras y escasas en Asturias".

http://www.coa.org.es/index.php/libros 



   En Galicia y para premiar el avistamiento de esas aves raras, han creado unos premios específicos. Los llamados "Premios RARO". Premia al más raro de los raros y se elige por votación popular. Podéis leer sobre ellos en este enlace a su página web:

https://www.birderscove.com/big-raro.html 

  Yendo a lo que actualmente se consideran rarezas a nivel nacional, vamos a empezar compartiendo unas imágenes de un bonito macho de cerceta americana Anas carolinensis. Una especie neártica norteamericana. Y que se presenta de forma escasa e irregular en Asturias. En los últimos años (del 2001 al 2013) el año en el que más ejemplares se vieron fue el 2007, con  doce. Datos del Anuariu Ornitolóxicu D'Asturies, publicados por la C.O.A. El del vídeo y fotos, un macho, es el último ejemplar visto en Gijón del que se tiene noticia. Estuvo en el embalse de San Andrés de los Tacones. Se distingue porque la franja blanca del costado es vertical. En la especie europea, la cerceta común, dicha franja es horizontal. Podéis comprobar la diferencia en la tercera foto. La hembra es prácticamente indistinguible de la hembra de cerceta común.



Cerceta americana Anas carolinensis (izquierda) y
cerceta común Anas crecca




   Otra rareza que ha sido vista en Asturias es el arao aliblanco Cepphus grylle. Una especie propia del ártico y que en contadas ocasiones baja del paralelo 60º. En concreto se ha visto dos veces aquí. La primera en el puerto de El Musel, Gijón. La segunda en el puerto de El Puntal, Ría de Villaviciosa. De ese lugar es la foto.

Arao aliblanco Cepphus grylle 


   Otra rareza vista en contadas ocasiones en nuestra provincia es el negrón careto Melanitta perspicillata. Una hembra joven apareció en la playa de El Arbeyal en el año 2010. Es un visitante neártico (norteamericano) que vive en Alaska y Canadá.

Negrón careto Melanitta perspicillata 


   Dentro de las rarezas, ya lo habéis visto en lo que os contamos sobre los premios RARO, existen categorías. Hay rarezas que son mucho más "raras", escasas, que otras. Dentro de esta categoría se engloba el próximo ave que os mostramos. El correlimos semipalmeado Calidris pusilla que en el año 2008 estuvo unos días en la playa de La Espasa, Caravia/Colunga. Muy pocas citas de la especie hay registradas en España. Es otro visitante neártico, que también tiene su área de reproducción en la tundra del sur de Canadá y en Alaska. En Europa es un divagante raro, pero regular, que se suele ver en latitudes mucho más norteñas que las nuestras.


Correlimos semipalmeado Calidris pusilla 


   Otro limícola que nos ha visitado desde tierras norteamericanas es el chorlitejo culirrojo Charadrius vociferus. Es todavía más raro que algunos de los que os hemos mostrado hasta ahora. El de las fotos, un joven que se vio en el cabo Peñas, Gozón, fue la quinta cita para España. Un ave muy confiada, demasiado, que se acabó largando a los pocos días de ser localizada. Muy probablemente fue debido a las molestias causadas por los observadores que hasta allí nos desplazamos para verla.


Chorlitejo culirrojo Charadrius vociferus 






   Por último os vamos a compartir unas fotos de un andarríos del Terek Xenus cinereus. Otro limícola muy viajero y muy raro en Asturias. Pero este no viene de norteamérica, sino de tierras centroeuropeas y asiáticas. Su área de reproducción más próxima se sitúa en Bielorrusia y Ucrania. Y llega hasta cerca de la Península de Kamtchatka por el este y el Mar Blanco por el norte. Pasan el invierno en el este del continente africano, Asia del Sur y Australia. Por lo que su presencia aquí es muy poco común. El mapa de distribución, sacado de la Wikipedia, muestra en color verde la zona de nidificación y en azul el área de invernada.

Mapa de distribución del Andarríos del Terek Xenus cinereus. Fuente: Wikipedia.

   Las fotos son del ejemplar que hubo en Zeluán, en la Ría de Avilés. Hace ya bastantes años de ello. Es el ave de la izquierda.



Andarríos del Terek Xenus cinereus 




   Y esto ha sido todo por hoy. Nos hemos salido del ámbito geográfico del blog. Pero creemos que el tema merecía que nos tomásemos esta licencia. Y nos hemos dejado en el tintero algunas rarezas vistas en Asturias en estos últimos años. Cisne cantor, ánsar nival, ánsar campestre, porrón bola, porrón osculado, escribano cabecinegro, serreta grande, albatros sp., petrel sp., zampullín picogrueso, correlimos de Baird, correlimos batitú, agujeta escolopácea, andarríos maculado, gaviota de Bonaparte, gaviota guanaguanare, gaviota pipizcán, mérgulo atlántico... Pero, aparte de que no disponemos de material gráfico para apoyar las citas, tampoco queremos cansar con montones de datos. Para que os hagáis una idea de la riqueza ornitológica de nuestro país y, en concreto, de nuestra región asturiana, esta entrada es suficiente. Hasta una próxima ocasión.

martes, 3 de noviembre de 2020

Moritos comunes en el Parque de Isabel la Católica

    La migración postnupcial sigue su curso. Ya está muy avanzada, pues ha llegado noviembre. Muchos de las aves invernantes ya han llegado a nuestras latitudes. Y entre ellas se pueden ver algunas sorpresas agradables. Como es la arribada del morito común Plegadis falcinellus. El morito común es el único ibis que aparece de forma natural en Europa. El otro componente de la familia que podemos ver en nuestro país es el ibis eremita Geronticus eremita. Que se extinguió en estado salvaje en España en el pasado. Actualmente está en peligro crítico de extinción a nivel mundial. Y cuenta con un programa de reintroducción en nuestro país. Concretamente en la provincia de Cádiz. Se han censado en España algo más de sesenta ejemplares en libertad, procedentes de este programa de reintroducción. En cuanto al morito común es una especie que tenía su área de distribución en Europa. Pero en el siglo pasado se ha expandido por el continente africano y norteamérica. En España cría, de forma regular, en Doñana y el Delta del Ebro. E irregularmente en algunas localidades alicantinas. En el Delta del Ebro se ha comprobado que es un eficaz controlador de plagas, pues se le ha visto comiendo caracoles manzana:

https://www.lavanguardia.com/vida/20151202/30545471362/ave-recolonizado-espana-consume-caracol-manzana.html

   En Asturias el morito común ha pasado de ser una especie de aparición esporádica a verse casi todos los años. Aunque siempre en muy pequeñas cantidades, con citas poco más que testimoniales y breves estancias en nuestra región. Casi todos los ejemplares vistos estaban de paso. Hasta el año 2000, según datos publicados en el Anuario Ornitológico de Asturias, poco más de cuarenta se registraron, en todo el siglo XX, en nuestra provincia. Datos extraídos del anuario ornitológico asturiano del año 2000 y publicados en la revista "El Draque", de la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies (C.O.A.).

http://www.coa.org.es/images/PDF/draque/0704-annuariu2000.pdf

   Los últimos moritos comunes que se localizaron en Gijón, se dejaron ver la semana pasada. Tres de ellos pararon durante unos pocos días en una de las islas de los estanques del Parque de Isabel la Católica. María del Carmen del Llano Fernández, Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez e Iván Díaz Pallarés fueron a verlos, les sacaron unas fotos y vídeos y nos han dejado compartir aquí algunas de esas imágenes. Muchas gracias a los tres por su amabilidad.

Morito común Plegadis falcinellus.
Foto: Autor © Iván Díaz Pallarés.


Morito común Plegadis falcinellus.
Foto: Autor © Iván Díaz Pallarés.


Morito común Plegadis falcinellus.
Vídeo: Autores © Mª del Carmen del Llano Fernández
y Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez.


   Hasta una próxima ocasión.

martes, 27 de octubre de 2020

Anillamiento científico de aves

    En la última entrada del blog, si lo recordáis, os contamos sobre una campeona de vuelo migratorio sin escalas. Una aguja colipinta Limosa lapponica de la subespecie que inverna en el sur del Pacífico, concretamente en Nueva Zelanda. Y cría en Alaska. Desde un punto a otro, voló sin detenerse. Son más de doce mil kilómetros (12.854 kilómetros en concreto). Va equipada con un GPS por satélite y lleva cinco anillas en sus patas. Cuatro de color y una anilla metálica. Se la conoce por 4BBRW, por las siglas en inglés de las anillas (Blue, Blue, Red, White / Azul, Azul, Rojo, Blanco). Aquí tenéis una foto de la protagonista, sacada del muro de Facebook del Pukorokoro Miranda Shorebird Centre.

Aguja colipinta Limosa lapponica 4BBRW 

   El recordatorio nos da pie para introduciros la siguiente entrada que os hemos preparado. Sobre el anillamiento científico de aves.

  El anillamiento científico de aves es una herramienta muy poderosa. Y nos permite averiguar datos muy interesantes y de vital importancia para las aves salvajes. El anillamiento científico consiste en capturar el ejemplar y ponerle una anilla metálica, que es única e irrepetible para cada ave y equivale a nuestro carné de identidad. Y (si el ave es objeto de algún programa especial de estudio) añadirle una anilla (o combinación de anillas) de plástico de colores. Esas anillas pueden llevar grabado un código alfabético (letras), numérico (números) o alfanumérico (letras y números). A veces ese código se combina con algunos signos, como el de la suma, la resta, una barra inclinada, una barra vertical, un punto, una diéresis... En teoría (y como sucede en el caso de la anilla metálica), es un código único para cada ave, según la especie de que se trate. Es decir: Esa anilla se puede repetir, aunque no suele suceder, en una especie distinta. Pero nunca en un individuo de la misma especie. Por ejemplo: Una espátula común que lleve una anilla verde AU. Podría darse el caso de que se repitiera código y color en otra especie de ave. Pero nunca en otra espátula común. No todo el mundo puede ser anillador. En España existen una serie de requisitos que se recogen en un documento publicado en la página web de SEO/BirdLife:

https://www.seo.org/wp-content/uploads/2016/11/NormativaExamenAnilladorCMA2017.pdf

   Los que nos dedicamos a esta afición de la lectura de anillas de aves, bien sea de anillas metálicas, bien de anillas de color de lectura a distancia, lo tenemos ahora relativamente fácil. En estos tiempos de Internet hay una página web que recoge todos los programas de anillamiento con anillas de color que existen en Europa. La página es la del European colour-ring Birding. Más conocida entre los aficionados como CR-Birding:

http://www.cr-birding.org/

   Pero hace años, muchos, la gran mayoría de nosotros no disponía ni de ordenador, ni de conexión a Internet. En concreto y cuando yo empecé a mirar para las anillas de las aves, en el año 1993, la informática e Internet estaban todavía muy lejos de ser lo que ahora son. En estos tiempos en los que todos llevamos un ordenador en el bolsillo (nuestro teléfono móvil inteligente) es difícil pensar que, hace algo menos de veinte años, la comunicación con los coordinadores de las anillas se hacía vía correo postal. Hemos escaneado algunas cartas de respuesta enviadas por los coordinadores. Esta primera es de la Oficina de Anillamiento de SEO. Corresponde a una gaviota reidora Chroicocephalus ridibundus anillada en Bélgica con anilla metálica 6T.75224. La anilla fue leída con telescopio en el Parque de Isabel la Católica:


   La segunda corresponde a una gaviota sombría Larus fuscus anillada con metálica GN46147 en Gran Bretaña. Vista también en el Parque de Isabel la Católica. Hace años era un lugar muy bueno para la lectura de anillas.


   La tercera carta corresponde a una gaviota cabecinegra Larus melanocephalus belga. Que llevaba una anilla metálica con el código E900121. Fue vista y leída su anilla en el Tostaderu, playa de San Lorenzo. Como podéis ver es una carta muy colorida. Algunas de estas cartas tenían un diseño muy bonito.


   La cuarta recuperación por correo postal que os ponemos es la de una gaviota sombría Larus fuscus anillada en Guernsey, en el Canal de la Mancha. Con anilla metálica Jersey E 12471. Con una nota manuscrita del coordinador indicando que la lectura que le envié tenía un error. Como véis, también es una carta muy vistosa.


   Y la última carta corresponde a la recuperación de una gaviota sombría Larus fuscus islandesa con anilla de color azul claro y código negro  Y695 . Hace años era habitual ver todos los inviernos algunas gaviotas anilladas en Islandia. Verlas hoy es un "rara avis".


 
    Y aquí tenéis la distancia en línea recta que siguió la gaviota. Probablemente su ruta haya sido diferente y la distancia recorrida, mayor. En línea recta, desde su lugar de anillamiento y hasta el sitio en el que fue vista, hay algo más de 2.500 kilómetros.

Gaviota sombría Larus fuscus  Y695 . Trayectoria desde Islandia hasta Gijón.

   Todas esas gaviotas, presumiblemente, ya han muerto. No se han vuelto a ver desde hace décadas. También han fallecido, por desgracia, algunos de los coordinadores que nos enviaban por correo postal los datos de las recuperaciones.


   Pero estos tiempos de la era anterior a Internet ya han quedado atrás. Ahora, con la facilidad e inmediatez que nos proporciona dicha red informática, el tratamiento de las recuperaciones de aves anilladas ha cambiado radicalmente. Algunas recuperaciones te llegan casi a vuelta de correo electrónico. Fue el caso de esta garceta grande Ardea alba que vimos en el embalse de San Andrés de los Tacones en el 2017. Y que había sido anillada en Francia con dos anillas de color roja y azul oscura, sin códigos, en cada pata. El año 2016 fue vista en los Países Bajos. Según comunicación del coordinador, en la pata derecha llevaba otra anilla de color azul oscuro. Pero la perdió. Las imágenes son de "digiscoping" sin adaptador.

Garceta grande Ardea alba anillada en Francia.



   Algunas aves, además de llevar anillas en sus patas, portan también un transmisor de satélite con un dispositivo GPS o "Global Positioning System". Que en español significa "sistema de posicionamiento global". Es el caso de esta gaviota sombría Larus fuscus. El sistema GPS, que pesa unos pocos gramos, lleva un transmisor dentro una mochila sujeta con un arnés y una antena de comunicaciones. La antena se ve saliendo desde el dorso. La anilla verde lleva un código blanco  M.AFU . Está anillada en Bélgica. Cuando la vimos, el dispositivo GPS ya no funcionaba. Es, también, una imagen de "digiscoping" sin adaptador. El hecho de no poner adaptador es porque la prioridad es leer la anilla. Y manejar el telescopio con el adaptador acoplado el telescopio es algo engorroso. Más aún si se está dentro del coche, como en este caso.

Gaviota sombría Larus fuscus anillada en Bélgica.

   Como habéis podido ver hasta ahora, todas las aves anilladas que os hemos mostrado tienen un tamaño apreciable. Son fáciles de ver. Tanto ellas, como las anillas que llevan. Pero que las anillas sean fáciles de ver, no significa que sean fáciles de leer. Cuando la anilla es de metal, la cosa se complica. Las anillas metálicas tienen unos milímetros de ancho. Y no se pueden leer más que con telescopio o a través de una foto. Lo que requiere una buena dosis de paciencia y suerte. Con estos dos ingredientes y armados del potente zoom de una cámara "bridge", aquí os mostramos parte de la serie de fotos que tomamos para poder leer la anilla metálica que llevaba una gaviota cabecinegra Larus melanocephalus belga vista en febrero de este año. Lleva la anilla E.911869 B.






Gaviota cabecinegra Larus melanocephalus E.911869 B


   Pero todo se puede complicar más todavía. Cuando se trata de leer anillas de color de lectura a distancia en aves de pequeño tamaño. Y que suelen estar metidas entre rocas, algas o vegetación y tienen, además, un comportamiento inquieto. Es el caso de los limícolas. Como este correlimos tridáctilo Calidris alba visto en mayo de este año. Fue anillado en su lugar de invernada, en la isla Bubaque, Guinea-Bisáu. Si tenemos en cuenta que es un ave de pequeño-mediano tamaño (unos 20-21 cms. de longitud, 40-45 cms. de envergadura y un peso de unos 50-75 grs., con una masa corporal de 52 gs.) el viaje desde sus lugares de cría en torno al Ártico y hasta el Golfo de Guinea en el continente africano, no es cosa menor. Además suelen ir costeando en su migración. Lo que hace que la distancia recorrida sea mayor. En línea recta la distancia entre su lugar de invernada y Gijón es de unos insignificantes 3.863 kilómetros. Y aún le queda la etapa que le lleve al extremo norte de Europa. Este ave lleva la siguiente combinación de anillas sin código: En la derecha, metálica en tibia y roja sobre amarilla en tarso. En la izquierda, bandera negra sobre anillas roja y amarilla en tarso. Desde la fecha de su anillamiento, en el año 2019, no se había vuelto a ver. Estuvo en Gijón durante al menos nueve días. Como veis en el vídeo no se estaba quieto y era muy complicado filmarlo.


Correlimos tridáctilo Calidris alba anillado en Guinea-Bisáu.

Correlimos tridáctilo Calidris alba anillado. Trayectoria en línea recta desde su lugar de invernada hasta Gijón.



   Y en este otro vídeo podéis daros una idea de lo complicado que es echarle la vista encima al chiquitín cuando se esconde entre el bando de tridáctilos que ese día estaba presente en la zona. De hecho, no se le ve en este vídeo. Sin embargo, estaba en ese bando. Probablemente escondido tras una roca.



   Como habéis visto, el anillamiento científico de aves proporciona datos muy interesantes. Sitios de invernada, lugares de reproducción, sitios en los que paran durante sus viajes migratorios y tiempo en el que permanecen allí... También podemos saber, en muchos casos, la edad del ave anillada. Es el caso de esta gaviota cabecinegra Larus melanocephalus anillada con anilla blanca y código negro E844. La primera vez que se la vio en Gijón fue en al año 2003. Llevaba una anilla blanca con código negro 4HV y había sido anillada en los Países Bajos en el año 1998 siendo un pollo incapaz de volar. Se le cambió la anilla de color por la actual en el año 2017. Probablemente por deterioro de la anterior. La última vez que se la vio en Gijón fue el 13 de febrero de 2020. Tiene, nada más y nada menos que veintidós años de edad.

Gaviota cabecinegra Larus melanocephalus E844.

    Desde que fue anillada ha sido vista once años en Asturias. Primero en Avilés (dos años) y luego en Gijón. Once viajes de ida y vuelta. La distancia en línea recta entre su lugar de anillamiento y la desembocadura del Piles, en Gijón (y sin contar la distancia hasta Avilés) es de unos 1.200 kilómetros. Si lo multiplicamos por veintidós viajes (ida y vuelta) desde los Países Bajos (antigua Holanda) hacen un total de algo más de 26.400 kilómetros. Que serán bastantes más casi con toda seguridad, pues lo más normal es que haya hecho la mayor parte de su migración siguiendo la costa.

Gaviota cabecinegra Larus melanocephalus E844.
Distancia en línea recta desde su lugar de anillamiento hasta Gijón.



   Otro ejemplo de longevidad es el de esta gaviota sombría Larus fuscus que fue anillada con anilla amarilla y código negro  E146  en los Países Bajos (antigua Holanda) en el año 2007 cuando tenía cuatro años de vida. La última vez que se vio fue en marzo de 2020. Cuando tenía diecisiete años. En la otra pata llevaba una anilla amarilla con una E negra. Pero la perdió. Curiosamente no le pusieron anilla metálica.

Gaviota sombría Larus fuscus  E146 .


   También en Asturias hay un proyecto de aves anilladas con anillas de color de lectura a distancia. Se lleva a cabo en gaviotas patiamarillas Larus michahellis de la subespecie del Cantábrico, Larus michahellis lusitanicus. Esta de la foto fue anillada en el año 2016 en el puerto de El Musel, Gijón, cuando era un pollo. Lleva una anilla negra y código blanco  AK8F . Las gaviotas patiamarillas cantábricas son muy territoriales y no suelen abandonar su zona de nacimiento. El dato más lejano en distancia de una gaviota patiamarilla asturiana, es el de un ejemplar visto en Gran Bretaña.

Gaviota patiamarilla Larus michahellis lusitanicus  AK8F .


   Los cormoranes grandes Phalacrocorax carbo y los cormoranes moñudos Phalacrocorax aristotelis son otras especies objeto de estudio mediante anillamiento científico. Los cormoranes grandes son muy viajeros. Este de la foto fue anillado en Suecia con metálica 9257949. Se vio en Gijón durante seis inviernos consecutivos.

Cormorán grande Phalacrocorax carbo 9257949.


   Los cormoranes moñudos, sin embargo, son mucho más territoriales. No suelen alejarse de su lugar de nacimiento más que unos pocos cientos de kilómetros a lo sumo. Este ejemplar fue anillado en Cantabria con anilla verde y código blanco  HB .

Cormorán moñudo Phalacrocorax aristotelis  HB .



   Otro gran viajero que vimos el año pasado en Gijón fue este correlimos gordo Calidris canutus. Fue anillado en invierno en el Banc d'Arguin, Mauritania, en 2017. Lleva la siguiente combinación de anillas sin código. En la derecha dos anillas azul claro en tarso y anilla metálica en tibia. En la izquierda una bandera negra en tibia y dos anillas verdes en tarso. El correlimos gordo es un limícola de tamaño mediano-grande. Su longitud es de unos 23-26 cms, la envergadura de entre unos 47-53 cms. Y un peso medio de unos 140 grs. Aunque pueden doblar ese peso antes de empezar su viaje migratorio. Lo que les va a venir muy bien si tienen que viajar durante los más de 2.800 kilómetros que se desplazó este ejemplar desde sus cuarteles de invierno hasta Gijón. Pensad que todavía le queda un buen recorrido hasta sus lugares de nidificación, en torno al Ártico.



Correlimos gordo Calidris canutus anillado.


Correlimos gordo Calidris canutus anillado.
Distancia en línea recta desde el lugar de anillamiento hasta Gijón.

   Aquí podéis ver al correlimos gordo anillado, junto a sus congéneres, en la tarea de ganar peso para continuar su viaje migratorio.




   Tenemos muchos datos más de aves anilladas. Principalmente de gaviotas de varias especies. Pero no vamos a poneros más. Sería redundar en lo escrito y cansaros innecesariamente. Solamente os diremos que en todos estos años hemos visto en Asturias un total de mil quinientas ochenta y cuatro (1.584) aves anilladas en veintiún países: España, Portugal, Francia, Países Bajos (antigua Holanda), Bélgica, Irlanda, Islandia, Gran Bretaña, Italia, Croacia, República Checa, Alemania, Suecia, Noruega, Polonia, Dinamarca, Finlandia, Lituania, Hungría, 
Mauritania y Guinea-Bisáu. Además, tenemos otras muchas anillas leídas parcialmente de las que, al no haber podido tramitar su recuperación, no sabemos su procedencia.

   Nada más. Esto ha sido todo por hoy. Hasta una próxima ocasión.