Birdwatching in Gijón (N Spain)

lunes, 28 de diciembre de 2020

Correlimos. Diferencias y similitudes.

    Uno de los grupos de aves más fáciles de obsevar en un puerto de mar, como es Gijón, son los limícolas. Los limícolas, o las limícolas, pues de ambas formas se pueden nombrar, son esas aves que vemos en la orilla de la mar y que se mueven como juguetes de cuerda. Corriendo casi incansablemente las olas que, en su ir y venir con las mareas, les descubren los invertebrados que son su alimento. Pulgas de mar, anélidos o larvas de peces y crustáceos son algunas de las presas de estas aves. En Asturias y por tanto en Gijón, se pueden ver varias especies de limícolas. Contando solamente las especies europeas, hasta treinta y cinco diferentes podemos ver, en algún momento del año, en Asturias. Pero hoy vamos a centrarnos solamente en una pequeña parte de este grupo. En los correlimos. Y dentro de ellos, en las especies más comunes que podemos ver. Mejor empezar poco a poco. Los limícolas no son, precisamente, un grupo fácil. Y creemos que es mejor ir paso a paso, afianzando conocimientos poco a poco y aprendiendo primero las características de las especies más comunes. La mejor forma de aprender es salir al campo y observar. Y hacerlo armado de una buena guía. En papel creemos que una de las que tiene mejores láminas para ilustrar los limícolas es "Aves de España y Europa con el Norte de África y el Próximo Oriente", de Lars Jonsson.


   Y, como no, la considerada la mejor hoy en día. La "Guia de aves de España, Europa y Región Mediterránea", de Lars Svensson.


   También hay un excelente conjunto de dos DVDs titulado "Guide to Waders", de Paul Doherty. Está en inglés. Pero merece la pena.


   Volviendo a la entrada, nos vamos a centrar en las siguientes especies de correlimos:

Correlimos común Calidris alpina, correlimos tridáctilo Calidris alba, correlimos menudo Calidris minuta, correlimos oscuro Calidris maritima, correlimos gordo Calidris canutus y correlimos zarapitín Calidris ferruginea.

   Hay otras especies que son de aparición muy escasa o rara. Entre las europeas están el correlimos de Temminck Calidris temminkii. Que es rareza a nivel nacional y del que, desde el año 1900 y hasta el año 2000, último año de la publicación de la revista "El Draque", editada por la Coordinadora Ornitolóxica d'Asturies (C.O.A.), solamente se habían registrado algo menos de cuarenta ejemplares. Y el correlimos falcinelo Calidris falcinellus, que es aún de aparición más escasa que el anterior y del que, desde el año 1900 y hasta el 2000, solamente se registraron cuatro observaciones.

http://www.coa.org.es/images/PDF/draque/0704-annuariu2000.pdf


   Entre las especies no europeas de correlimos que se han visto alguna vez en Asturias, las más frecuentes son el correlimos canelo Calidris subruficollis y, sobre todo, el correlimos pectoral Calidris melanotos. La aparición de un correlimos semipalmeado Calidris pusilla en una playa de oriente asturiano hace ya varios años, un correlimos batitú Bartramia longicauda en la rasa costera occidental o la de un correlimos de Baird Calidris bairdii en otra playa del occidente astur en tiempos recientes, pueden considerarse como anecdóticas. Gozosas anécdotas, desde luego. Pero algo casi testimonial.


   Pero basta de preámbulos y vamos con las seis especies de correlimos cuya observación en Gijón es relativamente fácil. Empezamos por uno de los más abundantes. El correlimos común Calidris alpina. En Gijón es raro como invernante. Y solamente se le ve con cierta abundancia en los pasos migratorios. Especialmente en el postnupcial y tanto posado en las orillas de playas y pedreros, como en vuelo por la costa hacia sus lugares de invernada. En plumaje nupcial el adulto es un pájaro prácticamente inconfundible. Con una gran mancha negra que abarca desde la parte alta del pecho y hasta la parte baja del vientre. Lo podéis ver en el ejemplar de la derecha de la foto:

Correlimos comunes Calidris alpina

   En plumaje no reproductor son más difíciles de diferenciar de otras especies de correlimos. También son complicados los ejemplares jóvenes. Que tienen los bordes de las plumas claros, una "V" más o menos marcada en el dorso, la parte alta de la cabeza y posterior del cuello de color castaño y, a veces, unas marcas oscuras en pecho y parte alta del vientre. No obstante, su pico relativamente largo y curvado hacia abajo en la punta y su dorso de color castaño, les distingue de los demás.

Correlimos común Calidris alpina

   En estas fotos que amablemente nos ha cedido, gracias, Julián Rufino Gómez González, podéis verlos en plumaje no reproductor. Son aves jóvenes que están empezando a adquirir el aspecto de los adultos.

Correlimos común Calidris alpina en el mes de septiembre.
Foto © Julián Rufino Gómez González.


Correlimos común en el mes de septiembre.
Foto © Julián Rufino Gómez González.


   La confusión más frecuente en esta especie se da con el correlimos tridáctilo Calidris alba. Los correlimos comunes jóvenes o en plumaje de invierno, que no muestran la gran mancha negra en la parte inferior, pueden dar lugar a una identificación errónea. Y a confundirlos con los correlimos tridáctilos. No obstante, si presentan la librea nupcial o plumaje reproductor, es fácil diferenciarlos. En la foto, el correlimos tridáctilo es el de la esquina superior izquierda. Los otros dos son correlimos comunes.

Correlimos tridáctilo Calidris alba y correlimos comunes Calidris alpina.

   En plumaje reproductor o nupcial, el correlimos tridáctilo Calidris alba tiene partes superiores mayormente teñidas de un color castaño vivo, con una zona de igual tono en cabeza, garganta y pecho. Las partes inferiores son blanco puro. Sin manchas. Las patas y el pico, al igual que en el correlimos común, son de color negro. Aunque el pico es visiblemente más corto y robusto en su base. En esta foto, de finales de la primavera de este año, el ejemplar de la izquierda está ya, prácticamente, en plumaje nupcial.


Correlimos tridáctilo Calidris alba adquiriendo el plumaje nupcial.

   Como os decíamos, el pico del correlimos tridáctilo es visiblemente más corto que el del correlimos común. Lo podéis ver en esta comparativa hecha con recortes de fotos. El primero es un correlimos común. Los dos siguientes son correlimos tridáctilos adquiriendo el plumaje nupcial y en el de invierno.

Correlimos común Calidris alpina


Correlimos tridáctilos Calidris alba

   Y cuando se ven juntos en el pedrero, si no están en plumaje de invierno, también son fáciles de distinguir. Lo podéis comprobar en estos vídeos.

Correlimos comunes Calidris alpina y
Correlimos tridáctilos Calidris alba 


  En plumaje invernal tampoco es demasiado difícil diferenciar al correlimos tridáctilo del correlimos común. El primero tiene un tono gris bastante uniforme, además del pico más corto y una gran mancha blanca, como una gruesa ceja, que va desde la frente a la parte trasera de la cabeza. El correlimos común tiene un plumaje de un color marrón apagado. No gris uniforme.

Correlimos tridáctilo Calidris alba. Un ave que ya ha mudado casi todo su plumaje juvenil y está adquiriendo el plumaje invernal.

   Como comparativa os mostramos las láminas que, de las dos especies, trae la Guía de las Aves de España y Europa de Lars Svensson, Killian Mullarney y Dan Zetterstrӧm. En ellas veis que el correlimos común en plumaje de invierno muestra un color más ceniciento, más oscuro. Y también una zona rayada (más o menos rayada, no es uniforme en todos los ejemplares) en el pecho. El correlimos tridáctilo en invierno presenta un gris más claro, la mancha oscura en el cuello es más tenue, la ceja blanca es ancha y muy patente y el pico es considerablemente más corto y bastante más robusto en su base que el del correlimos común. Fijaos también en la ancha banda blanca alar (muy visible en vuelo) del correlimos tridáctilo.

Correlimos común Calidris alpina. Joven a la izquierda y en vuelo a la derecha. Adulto en invierno a continuación. Adultos en nupcial a la derecha. Lámina de la COLLINS BIRD GUIDE 2nd. EDITION. L. Svensson, K. Mullarney y D. Zettestrӧm.


Correlimos tridáctilo Calidris alba. Joven arriba a la izquierda. Adulto en invierno abajo a la izquierda. Adultos en primavera y en nupcial en el centro. Y adulto en vuelo a la derecha. Lámina de la COLLINS BIRD GUIDE 2nd. EDITION.



   Como veis, en plumaje de invierno son muy diferentes al aspecto que presentan en primavera. Cuando están adquiriendo el plumaje nupcial. Lo veis en esta foto.

Correlimos tridáctilo Calidris alba en primavera.



   Los ornitólogos les colocan a las aves anillas de color de lectura a distancia. Sirven para poder estudiar su biología. Si habéis visitado antes este blog, ya lo sabéis. Las aves limícolas son unas grandes viajeras. E interesa conocer lo mejor posible su forma de vida para poder tener conocimientos que nos permitan tomar medidas que ayuden a la conservación de las especies. Lugares en donde crían, sitios en los que se detienen en su migración, las rutas que siguen, las localidades en las que pasan el invierno... Y el pequeño el correlimos tridáctilo (con sus 20 cms. de largo, 42 cms. de envergadura y sus escasos 60 grs. de peso) es capaz de viajar hasta el Golfo de Guinea desde sus zonas de cría, situadas entorno al Ártico. Es el caso de este ejemplar que vimos hace un tiempo en Gijón. Fue anillado en Guinea-Bissau, en el extremo oeste africano, mientras estaba pasando allí el invierno. Os lo habíamos contado ya en el blog.

Correlimos tridáctilo Calidris alba anillado en Guinea-Bissau.
   

   Otras dos especies de correlimos que no son abundantes en Asturias y menos aún en Gijón, pero que se han visto en buenos números en este paso postnupcial, han sido el correlimos menudo Calidris minuta y el correlimos zarapitín Calidris ferruginea. Carecemos de imágenes propias para ilustrar ambas especies. Por lo que agradecemos que Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez y María del Carmen del Llano Fernández nos hayan cedido unas fotos para poder incluirlas en esta publicación. El correlimos menudo, como su propio nombre nos indica, es de tamaño pequeño. Unos tres centímetros menos de longitud que un correlimos común. Y unos cuatro centímetros menos en relación al correlimos tridáctilo. Pero las características que más resaltan para diferenciarlo son, en nuestra opinión, un pico negro pequeño y recto, patas cortas y negras, banda alar de color claro, rectrices (plumas de la cola) externas de color gris (que lo distinguen en vuelo del muy similar y escasísimo correlimos de Temmink,que las tiene de color blanco puro), un característico dibujo blanco y oscuro sobre el ojo y, sobre todo, un muy patente dibujo (en forma de una "V" blanca) en el dorso. El dibujo en "V" es aún más marcado en los ejemplares juveniles. Se aprecia con claridad en estas fotos de Alfonso y Carmen.

Correlimos menudo Calidris minuta.
Foto © María del Carmen del Llano Fernández y
Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez.

Correlimos menudo Calidris minuta.
Foto © María del Carmen del Llano Fernández y
Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez.


Correlimos menudo Calidris minuta.
Foto © María del Carmen del Llano Fernández y
Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez.


Correlimos menudo Calidris minuta.
Foto © María del Carmen del Llano Fernández y
Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez.



   Y en el caso del otro correlimos que tratamos en esta entrada, el correlimos zarapitín Calidris ferruginea y que puede dar lugar a confusión con otras especies, también hay unas claves que nos pueden ayudar a diferenciarlo con facilidad. Su tamaño, ligeramente mayor en promedio al del correlimos común o el correlimos tridáctilo. Su pico, con el último tramo curvado hacia abajo, visiblemente más largo que el del correlimos común y mucho más largo que en los otros correlimos. Las patas de tibias muy largas, lo que le da un aspecto zancudo. La postura, más erguida. Y en los individuos adultos y en plumaje nupcial, el color rojo herrumbre de las partes inferiores. En los jóvenes, que son casi todos los que se ven en los pasos, la cara, garganta y pecho están teñidos de un color pardusco. El resto de las partes inferiores son blancas. Y muestran una muy visible ceja clara encima del ojo. Aparte las patas y el pico largos, la postura más erguida y el tamaño ligeramente mayor. En esta foto de Alfonso y Carmen se ven muy bien estos detalles de los jóvenes.

Correlimos zarapitín Calidris ferruginea joven.
Foto © María del Carmen del Llano Fernández y
Alfonso Jorge Caso de los Cobos Martínez.


   Otro correlimos fácil de observar en Gijón es el correlimos oscuro Calidris maritima. Hasta la construcción de las playas artificiales de El Arbeyal y Poniente, era muy abundante. Con casi doscientos ejemplares en invierno. Desde entonces ha ido en constante disminución, con algunos años de ligero repunte. Este invierno de 2020-2021 parece que será bueno para ellos. Se han visto ya dieciocho ejemplares por Gijón. Es una tristeza tener que celebrar que se vean menos de dos decenas de correlimos oscuros cuando, hace solamente veinticinco años, podían contarse por cientos. Pero así son las cosas. El correlimos oscuro es muy difícil de confundir con ningún otro de los que vemos en Asturias. Su color, que se deduce por su nombre común, es muy oscuro. Un gris marrón negruzco bastante uniforme en la parte superior y casi toda la inferior. En plumaje nupcial el plumaje tiene un tinte púrpura, como de vino tinto. De ahí le viene su nombre en inglés. Se le llama 'Purple Sandpiper'. Además del plumaje oscuro, tiene un color diferente en pico y patas al de los correlimos comunes y tridáctilos. En el correlimos oscuro, las patas son de un tono amarillento anaranjado. Y el pico tiene ese mismo tono en su base y como hasta en una cuarta parte de su longitud.




Correlimos oscuros Calidris maritima

   Otra característica que los distingue bastante bien de las demás especies de correlimos es que, casi siempre, están en zonas rocosas. Y dentro de ellas están, casi siempre, en donde rompen las olas. Son los correlimos que más se exponen a los golpes de mar cuando buscan su alimento. Que son pequeños invertebrados y larvas de peces. Lo podéis ver bien en este vídeo.

Correlimos oscuros Calidris maritima

   Otro correlimos que ofrece poca confusión con sus primos es el correlimos gordo Calidris canutus. El apellido de su nombre común, 'gordo', ya nos indica que tiene un tamaño considerablemente mayor que el resto. En plumaje nupcial presenta una preciosa librea de color rojo ladrillo. Similar a la del correlimos zarapitín. En plumaje invernal su color general es parecido al correlimos tridáctilo o al correlimos común. Pero su tamaño es, como mínimo, unos siete centímetros mayor. Como el resto de limícolas, son grandes viajeros. Muchos pasan el invierno en el continente africano. A donde viajan desde sus lugares de cría, situados entorno a la zona ártica. Este correlimos gordo es un ejemplo. Fue anillado en su lugar de invernada, Mauritania.




   Aquí podéis verlo, junto a sus congéneres comiendo para reponer fuerzas y seguir su viaje. Todavía les quedaban unos cuantos cientos de kilómetros hasta llegar a sus lugares de cría entorno al Ártico.

Correlimos gordos Calidris canutus


   Y esto ha sido todo por hoy. Agradecemos una vez más a Julián Rufino, Alfonso y Carmen su generosidad a la hora de la cesión de algunas de las fotografías que ilustran esta entrada. Muchas gracias.

4 comentarios:

hookstefan dijo...

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Hoy he leido que la hembra la encontraron electrocutada. Otra vez,... es una verguenza que no pongan remedio... Me da mucha pena, y encima con pollos...

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/gijon/2021/04/22/ecologistas-alertan-matanza-continua-aves-protegidas-gijon/00031619079952242577554.htm