martes, 22 de diciembre de 2009

Frío, nieve y molestias a las aves

Miguel Puente Prendes estuvo ayer lunes por el embalse de San Andrés de los Tacones. Me cuenta que las aves fueron molestadas de forma insistente por un piraguista que se empeñó en recorrer las orillas del embalse. La vegetación de las orillas es el único sitio donde las aves acuáticas pueden refugiarse cuando notan algún peligro, real o potencial. Por ejemplo... ¡Sí! Habeis acertado: Un palista. Palista que debería haber navegado lo más posible hacia el centro del embalse. No pegado a la orilla. Consecuencia de su acción fue que las aves no tuvieron parada, con continuos vuelos de los pobre bichos que, asustados, no tenían donde meterse. Esta situación, con ser seria, es grave en estos días. En muchos puntos de Asturias la nieve lo cubre todo. Las aves se van a sitios bajos para refugiarse del frío y la nieve. Y los cazadores (voy a llamarles a todos así, aunque algunos aficionados a la cinegética no merezcan el nombre de "cazadores") aprovechan para satisfacer su pasatiempo favorito. Pero muchos de ellos no practican su afición de forma, diré, responsable. Muchos se saltan a la torera cupos cinegéticos, especies vedadas, sitios acotados y todo lo que haga falta. Para evitar que suceda esto, debería declararse una veda temporal en determinadas condiciones meteorológicas. Y a poder ser, antes de que todo esté nevado y las aves se hayan visto obligadas a desplazarse. Esto, que parece una afirmación de 1º de Primaria, es algo que no siempre se cumple. Por lo menos aquí, en Asturias. En estas condiciones meteorológicas, con las aves ateridas de frío, con muchas dificultades para encontrar comida, apiñadas en los pocos prados que no están nevados, o construídos, algunos individuos se dedican a disparar a todo lo que corre, nada o vuela. Por no hablar de los que ponen palangres, que son líneas de sedal con anzueles cebados, generalmente con lombrices de tierra. Una de las aves que más sufren el acoso de los que se dedican a pegar tiros cuando todo está nevado es la avefría europea Vanellus vanellus, llamada "pegueta" o "cigoreya" en Asturias. Otra es el chorlito dorado Pluvialis apricaria. La primera es especie cinegética, a pesar del gran bajón que han pegado sus efectivos en Europa. Pero, como todas las especies capturables, tiene un cupo máximo: Cinco aves. Cupo que en muy contadas ocasiones se respeta. El chorlito dorado (el popular "tordopollu" asturiano), a pesar de que su caza está prohibida, sigue siendo masacrado.

Ayer en el embalse Miguel vio más de un centenar de avefrías europeas que se mantenían casi constantemente en el aire. Por suerte el embalse está considerado como "Refugio de Caza". Pero no quiero pensar lo que podría suceder si estas aves se fueran, asustadas, a zonas limítrofes donde sí está permitido cazar. Una foto de Miguel de las avefrías, hecha en uno de los pocos momentos en los que se posaron.



En el centro del embalse varios grupos de cucharas europeos Anas clypeata, porrones europeos Aythya ferina, porrones moñudos Aythya fuligula, cercetas comunes Anas crecca... intentaban tener un momento de reposo. Entre todos ellos destacaban cinco parejas de ánades frisos Anas strepera.



Como final de su correo Miguel me dice: "No he visto los gansos". Con el movimiento que había ayer, más el que hay habitualmente, no me extraña.

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