lunes, 19 de abril de 2010

Aguilucho papialbo: Precisiones, aclaraciones y rectificación. Charrancito común, observaciones e historiales.

Algunas precisiones y aclaraciones sobre el Aguilucho papialbo Circus macrorus visto ayer en compañía de Xuan y Susi:


El ave fue localizada, aproximadamente hacia las cinco de la tarde, por Daniel López Velasco. Dani avisó a varias (muchas) personas; pero no llegaron muchos, o ninguno, de sus avisos. Como el mismo Dani me escribió, la conclusión es clara: Debe cambiar su teléfono móvil. Nada dura para siempre. Posteriormente a la localización de Dani fue llegando más gente. Todos vieron al Aguilucho papialbo e, incluso, le sacaron buenas fotografías. José Guerra se las hizo, por ejemplo. También Manuel Quintana Becerra, aunque en peores condiciones de observación, según me comentó Clemente Álvarez Usategui.

El ave tiene muy buena pinta para ser determinado como un C. macrorus. Aún así, hay que afinar ciertos aspectos de muda que parecen no "casar" del todo con la especie. Se han mandado las imágenes a expertos europeos que tienen mucho más contacto (y experiencia) con aguiluchos de todas las especies, incluídos los Aguiluchos papialbos. De ahí lo de la prudencia que yo os contaba en la entrada de ayer. Aunque la identificación es más que probable en un 99%, siempre hay un pequeño margen de duda. Cuanto más, en una especie tan complicada como ésta. Lo que os comento en este párrafo son reflexiones y conclusiones ajenas, de alguien con experiencia en la observación de la especie. Yo no llego a tantos conocimientos como para opinar de esta forma sobre mudas y otras cuestiones de calado.


En cuanto a la rectificación, va en el sentido de que la impresión que da el Aguilucho papialbo no es la de un bicho más potente que un Aguilucho pálido Circus cyaneus. Al contrario: Parece más ligero y esbelto. La verdad es que, como dije ayer y repito hoy, mi experiencia con la especie es nula. Se limita a la observación de ayer, hecha por dos veces, de este ave de 2º año. En total no fueron más de dos o tres minutos. A corta distancia, cierto (una de las veces, a muy corta distancia). Pero comprenderéis que no puede decirse, en puridad, que tenga "experiencia" con la especie. Para eso hacen falta (en mi opinión) muchas observaciones (muchas decenas o, quizá, varios cientos) de aves diferentes y en distintos plumajes. Es muy probable que me confundieran la excitación del momento (estaba como un flan) y, como antes dije, mi falta de experiencia. El ver al bicho tan cerca, con ese ala de inserción algo más ancha que el pálido, con la "boa" del cuello y ese dibujo facial que le daban impresión de "fiereza", cuarteando el terreno en acción de caza... Todo se combinó para hacer que pareciera más grandote y potente de lo que en realidad es. A ver si hay suerte hoy y lo vuelvo a ver por la tarde, con más calma y objetividad (cuando escribo esto es primera hora de la tarde, recién acabada la comida del mediodía, después de salir del trabajo). Intentaré, incluso, sacarle algún cutre-vídeo de esos que os publico de Pascuas a Ramos. Y esta vez sin sonido futbolero.


El citado Charrancito común Sterna albifrons, es uno que ayer vieron en la playa de San Lorenzo Yoli y Laure. Con el jaleo y la agitación del C. macrorus, se me olvidó comentarlo en la entrada de ayer. Es una bonita observación, pues los Charrancitos comunes se han hecho últimamente muy escasos. Pero no tanto, evidentemente, como un Aguilucho papialbo.


El historial es el que nos manda Paul K. Veron, de la Gaviota sombría Larus fuscus con anilla blanca y código negro 4.V5. La única variación desde la última vez que se vio, es la de mi observación.


Retomo la entrada después de volver del puerto de El Musel. Hoy por la tarde no pude ir a ver al Aguilucho papialbo. Por la mañana estuvo allí Pablo Fernández Pérez, coadministrador de este blog. Según se desprende del mensaje que me envió, tuvo la suerte de verlo. Yo salí tarde de casa, cerca de las siete. Me fui directamente al puerto de El Musel, como ya os dije. Muy pocas gaviotas cuando llegué. Junto a ellas tres Charranes patinegros Sterna sandvicensis y un Charrán común Sterna hirundo. El comportamiento de los charranes me recordó el visto hace unos pocos años, cuando tuvimos una auténtica invasión de Paíños europeos Hydrobates pelagicus, Charranes comunes, algún Charrán ártico Sterna paradisea y algún Charrán rosado Sterna dougallii. En aquella ocasión los bichos tenían un comportamiento atípico: Paíños atrevidos y agresivos, charranes muy osados, que incluso se posaban en tierra para comer pedacitos de cebo que los pescadores dejaban caer cerca de ellos. Hablo de menos de un metro de distancia. Bien, pues hoy por la tarde dos charranes patinegros resultaron pescados por pescadores de caña que estaban en El Musel. Aunque los aparejos están plomados para que se hundan con cierta rapidez, los charranes se "calan" bajo el agua para conseguir su comida. Uno de los charranes fue pescado y liberado antes de que yo llegara. Al otro tuve que "despescarle", pues se había enganchado el anzuelo en uno de los agujeros nasales. Después de inmovilizarlo lo mejor que supe, sujetándole con cuidado (pero con firmeza) el pico, con el que intentaba defenderse, le desenganché. Luego comprobé que no tenía más daños que un considerable susto (el agujero nasal no sangraba y parecía en aceptable buen estado) y lo solté. No llevaba anillas. Por cierto: Es realmente curioso comprobar como sus patas y sus pies son desproporcionadamente pequeños para el tamaño del ave. El pobre bicho no volvió a aparecer por allí en el resto de la tarde. Tampoco el pescado con anterioridad. Yo me dediqué a echarles al otro Charrán patinegro que quedó junto al Charrán común, unos peces pequeños, parecidos a los Foxinos Phoxinus phoxinus, que se venden en algunos supermercados, congelados en bolsas. Esos peces son utilizados por los pescadores de caña como cebo. Y son a los que se tiraban hoy en picado los Charranes patinegros. Pero, si tienen hambre, no dudan en hacerle picados a cualquier cosa que presente un aspecto medianamente comestible. Se comieron unos cuantos de los peces que les tiré. A otros, si embargo, ni siquiera les hicieron amago de picados. O bien no los vieron, o no les gustó el aspecto que tenían mientras se hundían, lentamente.

Continuando con este particular "Museo de los Horrores", os pongo una foto de una gaviota mutilada. Le falta el pie izquierdo. La mutilación pudiera deberse a alguna herida con un objeto cortante, o al enganche de un sedal. Lo que le produciría una herida que le causó la posterior pérdida de ese pie:



También tuve tiempo para echar un vistazo a las anillas. Solamente vi dos Gaviotas patiamarillas Larus michahellis asturianas: AK6B y AK6H. Una foto de digiscoping de AK6B. Es maleja; pero al menos se lee la anilla:




Como final, comunicaros que la Gaviota patiamarilla anillada en Baleares con anilla naranja y código negro B5UX no presenta más variaciones en su historial de avistamientos que las comunicadas por mi. La última, el día 16 de abril de este año.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En Gijón, las gaviotas tienen hambre. Y existe un